San Blas sigue teniendo el mismo “tirón” de siempre. Las frecuentes afecciones de garganta entre los más pequeños de la casa convierten la del santo en una devociones predilectas de la infancia. Además de no abusar de helado en verano o llevar bufanda en invierno parece, a juzgar por la afluencia masiva, que una visita anual al santo garantiza excelentes resultados. A vela por cabeza, o mejor dicho, por garganta, miles de niños y niñas de Guadix acudieron ayer a la iglesia de San Miguel para que el santo les proteja. La procesión, organizada por la parroquia de San Miguel, comenzó a las cuatro de la tarde y una vez finalizada continuaron llegando familias al compás de la iglesia para cumplir con el ritual.