Cogollos de Guadix mantiene vivo el oficio de pregonero

La información corre por las autopistas de la información, pero en Cogollos de Guadix la fórmula más antigua y simple sigue viva. El pregonero del pueblo, Francisco Hernández, sigue “echando los pregones” para anunciar a los vecinos los acontecimientos o el “tajo” de la comunidad de regantes. Si hay una reunión para las fiestas del pueblo Francisco sale a la calle y rápidamente convoca a los vecinos, así, sin más enchufe ni más tecnología, a voz en grito.

¿Teme a la competencia de Internet? Francisco se echa a reír: “Yo no tengo competencia” y sigue riendo -lo de la competencia le hace gracia-. Un método como el de pregonero que ha resistido tantos avatares de la historia parece que no tiene nada que temer de las nuevas tecnologías. Es más, el pregonero de Cogollos es tan interactivo como cualquier herramienta de la llamada web 2.0 -la de la participación y la interactividad-. Si alguien en el pueblo no ha podido oír su último pregón, Francisco se para y no duda en informar de su contenido: “¿Qué has dicho?, pues tal”, comenta. De hecho uno de los lugares en los que pregona es junto al centro Guadalinfo de la localidad.

Francisco pregona desde los comunicados de la comunidad de regantes a bandos municipales pasando por objetos perdidos de los vecinos. Cada vez que le encomienda uno lo hace en trece puntos del pueblo donde sabe que lo van a oír. Es efectivo y parte de su éxito se lo debe a sus pulmones que por lo que se cuenta deben ser algo así como unos “pulmones de banda ancha”. Asegura el pregonero que se le ha llegado a escuchar en el pueblo vecino, Albuñán. Así que no es de extrañar que Francisco no tema por su oficio por muchas radios e “interneses” que lleguen en el pueblo.

La información que ofrece Francisco no está muy bien pagada. El cambio de la peseta al euro no ha servido para que este servicio el conocido redondeo y las mil o mil quinientas pesetas por echar un pregón de hace unos años son ahora los cabales seis o nueve euros. Francisco es jubilado y lo que recibe es un buen complemento para “no tener que pedirle a la mujer”. Francisco lleva en el oficio doce años y cuando echa cuentas se da cuenta que la “voluntad” de los vecinos permanece invariable desde que comenzó.

El vecindario está de acuerdo que el oficio de pregonero no se va extinguir en el pueblo. El alcalde, Eduardo Martos (PP), considera que el trabajo que realiza es útil para que la gente y una de las formas más eficaces para que la gente sepa de las actividades, las tasas y los impuestos. Y de la eficacia del pregonero tampoco duda el alcalde: “Francisco es con diferencia el que más audiencia tiene”. No obstante la figura del pregonero es un oficio que se relaciona más con la comunidad de regantes -como en otros pueblos- que con el propio Ayuntamiento de la localidad.

Sólo hay un queja en el vecindario respecto a su pregonero y es que Francisco no tiene cornetín con el que anunciar sus pregones. Las vecinas se lo reclaman y cuando esto ocurre Francisco se encoje de hombros mientras da a entender que eso no es asunto suyo. El alcalde asegura que el cornetín está al llegar.